Artículos argumentados que constituyen secuencias de un ensayo sobre el fomento de la cultura emprendedoras

Desde finales de la década de los noventa se reeditan una serie de materiales que atienden al objetivo de fomentar la cultura emprendedora. Esta iniciativa es liderada por José María Diáz Pérez (Pericles) y se desarrolla en una zona inmersa en un importante proceso de reconversión industrial y minera. Esta iniciativa es desarrollada por una empresa pública denominada Valnalón e irradia su experiencia desde Asturias al resto de la geografía estatal e internacional.

La iniciativa no solo contempla el desarrollo del fomento de la cultura emprendedora en el aula, sino que comprende sistemas de incubación que ya se reproducían en otros entornos. Por ejemplo, en el caso de Andalucía han existido las Escuelas de Empresas que lideran posteriormente un particular proceso de integración-absorción de las antiguas Unidades Territoriales de Empleo y Desarrollo Local y Tecnológico (UTEDLT) y que constituyen los actuales Centros de Apoyo al Desarrollo Empresarial (CADE).

La iniciativa, el espíritu y el carácter pionero de Pericles es encomiable, con independencia de la valoración crítica que realizo a continuación de los materiales y el método que sustancian el desarrollo de las intervenciones en el ámboito educativo: EME y EJE, principalmente.

Como indica el título de este artículo la clonación de intervenciones relacionadas con el FCE desde finales de la década de los noventa resulta muy preocupante.

La reedición año tras año de estos programas me llevan directamente a la película “El milagro de Petinto” dirigida por Javier Fesser. En esta película un niño plantea su deseo de tener una familia numerosa y tras presenciar en una gasolinera la conversación del empleado y un señor que repostaba acerca del secreto de su fecundidad, mientras su familia numerosa esperaba en el automóvil, observa como éste tira de sus tirantes mientras le indica de forma jocosa “tralari tralari”.

Toda la película es un intento del niño, ahora mayor, de fecundar a su esposa, para lo cual se sienta a su lado estirando los tirantes.

Esa es la sensación, que los pocos intentos realizados a lo largo de los últimos años en el campo del fomento de la cultura emprendedora terminan constituyendo un “tralari tralari”.

El milagro de PTinto

Estos proyectos carecen de rigor y método por las siguientes circunstancias:

1º. Se centran en exceso en la simulación del funcionamiento de una empresa y, especialmente, en la simulación del proceso comercial. Como suelo indicar, apunto una reflexión acerca del origen de las actuales Facultades de Empresariales en las antiguas Escuelas de Comercio.

2º. Apenas se refieren a dos elementos fundamentales en el ciclo emprendedor: la búsqueda del elemento y la fase de alumbramiento.

3º. Plantean el proceso como un entrenamiento, no abordando el hecho de emprender como un concepto educable de naturaleza poliédrica.

4º. No plantean la formación integral del profesorado como elemento fundamental, no considerando al mismo vehículo fundamental del proceso.

5º.  Existe una falta de rigor en definiciones, conceptos y procesos indicados.

6º. Introducen estereotipos y discriminan a sectores de la población que desarrollan de forma responsable su actividad empresarial. A este aspecto me referiré en post posterior.

Además, se observa una falta de versatilidad de los materiales y una dificultad para llevar a cabo desarrollos posteriores. Parece que el proyecto se aboca a una serie de hitos que lo hacen en todo momento dependiente, no resultando los mismos fundamentales o elementales.

Continuando con el contraste de hipótesis, empleando este medio para difundir las evidencias obtenidas, nos centramos ahora en el sistema educativo en su conjunto.

1º. El sistema educativo necesita eliminar rigideces para propiciar el desarrollo de proyectos más genuinos.

En este sentido, es necesario abogar por una mayor autonomía de los centros y, dentro de los mismos, del profesorado. A esta mayor autonomía debería añadir una reducción significativa del nivel de burocratización de los centros.

Entre las barreras y dificultades que en el Curso “Enseñar a emprender. Salvando estereotipos” se nos han planteado destacan, entre otras, el carácter academicista del currículo y la necesidad de cumplir con el mismo, así como la falta de apoyo de los equipos directivos de los centros.

El problema de la excesiva burocratización no es exclusivo del sistema educativo, la Unión Europea en la planificación de sus diferentes programas plurianuales insiste en la necesidad de una simplificación administrativa, simplificación que a todas luces no se produce.

Apoyándome de nuevo en la evocación cinematográfica, espero provocar una sonrisa con la propuesta del corto dirigido por Rosa Márquez titulado “Burocracia”.
burocracia

2º. Un modelo ascendente en el sistema educativo posibilitaría el desarrollo de proyectos más genuinos.

Como investigador y consultor que ha dedicado años de trabajo al desarrollo local soy un ferviente defensor de los sistemas ascendentes. Un sistema ascendente atiende a la especificidad del entorno en el que se desarrolla, en éste un proyecto es seleccionado o desarrollado por los agentes que intervienen en su implantación, cobrando con ello una mayor legitimidad y constituyendo proyectos más genuinos.

Es un sistema contrario al sistema de “agencias”, el sistema de agencias capitaliza en el ápice estratégico (¿?) y el desarrollo de sistemas de staff, imponiendo estrategias a las entidades que intervienen en el territorio. En ocasiones, se tiene la sensación de que las entidades desplegadas en el territorio actúan para justificar la existencia de dichas agencias, introduciendo información vaga y vacua acerca de un cuadro de objetivos que concluye en la difusión deshonesta de los resultados.

La capilaridad del sistema ascendente fomenta la autogestión, enriquece los procesos y tiende redes efectivas y no simuladas.

El predominio del sistema de “agencias” pudiera responder a un miedo a la pérdida de control o a la autonomía de las unidades de base.

Los proyectos más genuinos en el fomento de la cultura emprendedora han surgido de iniciativas de centros y, dentro de ellos, del profesorado. También encontramos experiencias positivas que han contado con la opinión desde un primer momento del profesorado y de los equipos directivos.

Es el caso del proyecto “Produce la ópera”, proyecto que, no exento de dificultad, merece ser puesto en valor.
Produce una ópera

A modo de ejemplo, en unas jornadas de preformación en las que participé como ponente en Sevilla una docente se acercó al final para indicar la posibilidad de armar un proyecto que girara alrededor del flamenco en un barrio marginal. Este intercambio de pareceres venía a contrastar la importancia del elemento (concepto que intenté explicar en mi intervención) y el talento de la docente que me planteó dicha posibilidad.

3º. El empoderamiento docente

En el desarrollo de proyectos relacionados con el fomento de la cultura emprendedora es necesario que el profesorado actúe como vehículo, cobrando el reconocimiento por su apuesta por la innovación docente y destacando su labor como prestigiosa.

En conversaciones con el profesorado, desarrolladas en el marco de jornadas de preformación-formación o al asistir en la implantación de proyectos educativos integrales, éste plantea su desánimo por la escasa consideración social de su labor.

En post anterior indicaba el papel fundamental del profesorado en la búsqueda del elemento de su alumnado, es necesario destacar su papel como motor de transformación social. Su empoderamiento vendrá por su reconocimiento y autonomía.

Empleo la evocación de cierre del “Curso Enseñar a Emprender. Empresa e Iniciativa Emprendedora”, de manos del gran Fernando Fernán Gómez en la no menos genial “La lengua de la mariposas” (de nuevo José Luis Cuerda).

Empoderamiento
Concluyendo, sería tan fácil…

En algunos casos el propio profesorado indica que es difícil trasladar al alumnado una iniciativa emprendedora cuando el profesorado ha perseguido, opositando para acceder a su plaza, la seguridad en el empleo.

Esta postura, como he indicado en otro post, es equivocada. La iniciativa emprendedora no ha de estar ligada necesariamente a la actividad empresarial. Todo ello, con independencia, de una consideración errónea del concepto de riesgo.

En otros casos, se considera de forma negativa al empresariado, aludiendo a un modelo de empresa que, si bien existe, no es la norma en la realidad empresarial actual.

Esta imagen es fruto de una simplificación que tiene su base en empresas que rozan el universo de Dickens o el cliché trasnochado del Silicon Valley o las Torres Kio (en versión más castiza pero también trasnochada). Escenas como la del Sr Hudsucker en la película “El Gran Salto” sirven para ridiculizar esta visión del empresariado.

El Gran Salto

Sin embargo, no se identifican con el empresariado a artesanos/as o a autónomos/as que se autoemplean o a artistas como Barceló, Russian Red, Estopa, Bebe, Rafael Álvarez “El Brujo”.

El cliché, el estereotipo, el tópico, la transmisión de un concepto que se conoce a distancia, la falta de contacto con la realidad empresarial,…hacen mucho daño al mensaje transmitido, a la percepción del profesorado, del alumnado y de las familias.

Contra este cliché se impone la necesidad de divulgar la diversidad del tejido empresarial y las evidencias de que otro tipo de empresa es posible. Para ello resulta eficiente el estudio de caso, construido, elaborado e interpretado por conocedores de la realidad estudiada.

Capítulo aparte merece la línea de programas de fomento de las vocaciones emprendedoras basadas en el fomento de la economía social, a la sazón la imperante, que transmiten la fórmula de la cooperativa como el súmmum  y no como una posibilidad más entre diferentes opciones. Si consideramos la necesidad de una educación inclusiva, integradora y universal, no podemos difundir en las aulas esquemas que no hagan visible al 99,3 % de las PYME’s. Según las estadísticas de la Dirección General de la PYME (Retrato de la PYME 2010), considerado el ámbito estatal, sólo el 0,7 % de las PYME españolas desarrollan su actividad bajo esta figura.

¿Qué ocurre con las otras figuras empresariales? ¿Cómo se refleja en el aula la autonomía e iniciativa personal demostrada por el empresariado a título individual? [1]

Considero como miembro de la comunidad educativa que llevar la realidad de la empresa a las aulas requiere un mayor rigor, como el empleado para transferir la realidad desde el sector empresarial al sistema educativo.

De este modo, evitaremos manifestaciones que indiquen que la cooperativa es la única forma de emprender con responsabilidad social y el sesgo observado en la aplicación de los proyectos educativos relacionados con el fomento de las vocaciones emprendedoras. Reproduzco un pasaje de la introducción realizada por parte de un maestro en un colegio de un pueblo andaluz en relación al programa Emprender en Mi Escuela (creado a finales de la década de los noventa del siglo anterior):

“…Les damos a elegir (al alumnado) entre dos posibilidades: que monten una cooperativa donde tomen las decisiones en común y se reparten los beneficios o que trabajen para otro en una sociedad donde el empresario se lleva el dinero…”

Todo ello, para no caer en el error subrayado, con el total respeto hacia la fórmula cooperativa, como el que le debemos a cualquier otra fórmula empresarial. No en vano, participo como empresario en fórmulas de economía social.

 

 


[1] Las empresas individuales suponen según el informe aportado como recurso adicional el 53,5 % de las PYMES del Estado español.

La definición de empresario se confunde en ocasiones con la definición de emprendedor y, en un menor número de casos, con la definición de innovador.

En ocasiones coinciden en una persona las tres circunstancias: emprendedor, empresario e innovador.

Si consideramos el hecho de emprender desde distintas dimensiones, definiremos a quien emprende como la persona que de forma proactiva persigue la consecución de un objetivo claramente definido y que, habitualmente, entraña algún tipo de dificultad.

Personas emprendedoras son aquellas que constituyen una asociación para conocer si su caso de adopción respondió a alguna práctica ilegal, se asocian para promover la cultura de un barrio o forman parte de una red de voluntariado.

Personas emprendedoras son aquellas que programan su carrera académica, que denuncian una situación de maltrato o que plantean las diferentes posibilidades de aprendizaje que les puede reportar un programa de prácticas.

Personas emprendedoras son aquellas que deciden renunciar a parte de su salario y a horas de trabajo para evitar el despido de parte de la plantilla de su empresa.

Personas emprendedoras son aquellas que, como trabajadores por cuenta ajena, proponen mejoras, buscan nuevos mercados, reducen costes o corrigen aspectos de la organización.

Personas emprendedoras son las que inician negocios, pero también quienes los reorientan o los amplían.

Por lo tanto, no todos los emprendedores son empresarios.

Una persona emprendedora es, según el diccionario de la Real Academia, aquella que acomete y comienza una obra, un negocio, un empeño, especialmente si éste entraña algún tipo de dificultad.

Efectivamente, si bien una persona empresaria se puede decir que es emprendedora, una persona emprendedora no siempre ha de ser empresaria.

 1ª Conclusión. Los empresarios son siempre emprendedores pero los emprendedores no siempre son empresarios.

Cuando un restaurador abre su primer restaurante es emprendedor, pero también lo es cuando tras varios años de carrera decide introducir una línea de productos de quinta generación para su comercialización en tiendas delicatesen o cuando abre un nuevo restaurante en otra localidad.

Una decisión de modernización de un negocio o la búsqueda de nuevos mercados son ejemplos de decisiones empresariales pero también son gestos emprendedores.

En la empresa en todo momento existe al menos un objetivo, una meta que conseguir. En la empresa continuamente se emprende.

Es preciso evitar la vinculación exclusiva del término emprendedor a aquellas personas que crean una empresa por primera vez y, en particular, a las personas autoempleadas.

Es más, en ocasiones se diferencia el término emprendedor empresarial de los términos empresa o empresario. Si revisamos la hemeroteca, encontraremos varios ejemplos, más o menos recientes, en los que se indica que los emprendedores de hoy (refiriéndose a los empresarios autónomos) serán los empresarios del mañana. Esta máxima ha sido realizada por representantes de las asociaciones empresariales, por un presidente de una asociación de trabajadores autónomos o por responsables económicos de alguna que otra candidatura a la presidencia del gobierno central.

Este planteamiento sugiere  una duda acerca de la situación presente de los emprendedores autónomos: ¿no se trata de empresarios individuales? La confusión terminológica introducida es un craso error. La persona que opta por desarrollar su actividad económica bajo el régimen de autónomo es una persona que reúne tres características: autoempleada, empresaria individual y emprendedora.

2ª. Conclusión. El término emprendedor no es exclusivo de los trabajadores autónomos, por lo que se extiende a iniciativas empresariales desarrolladas bajo otras figuras jurídicas (sociedades, cooperativas,…).

3ª. Conclusión. Además, el autónomo es desde el primer momento una empresa, cuya única diferencia con el resto de empresas es su titular: la persona física.

 

El profesor Castell indicaba hace años que las políticas de desarrollo, con excesiva frecuencia, atendían a los propósitos orgánicos de las entidades que las promovían, descuidando con ello la consecución de sus objetivos fundamentales.

En la línea de la opinión de Manuel Castell, cuando hace unos años recibí de una entidad latinoamericana el encargo de redactar un manual para la orientación, asesoramiento y análisis de personas emprendedoras, en tanto en cuanto iniciaban un nuevo proyecto como empresarios-trabajadores autónomos, me indicaron que tenía que reemplazar el término emprendedores por el de autoempleados. Asombrado por la solicitud del técnico, le indiqué a éste que la precisión resultaba aguda al incidir en el autoempleo asociado al emprendedor.

Su respuesta, sincera y a la vez sorprendente, me indicaba que el término emprendedor correspondía a los instrumentos desarrollados por una Dirección General (encargada de la promoción de la economía social) y que, al tratarse de otra Dirección General, recibieron la prohibición expresa de hacer uso de la palabra emprendedor y de cualquier palabra de su misma familia.

En aquella ocasión asistí a un proceso de autoempleo que no era protagonizado por emprendedores, sino por autoempleados a secas. ¡Albricias!

4ª. Conclusión. El uso político-administrativo de los términos no siempre responde al significado de los mismos.

 

En otras ocasiones, se vincula directamente al emprendedor con la innovación. Efectivamente, una de las características de quien emprende  es su orientación al cambio, pero todo emprendedor no ha de innovar necesariamente. Pongamos un ejemplo.

En una pedanía rural un restaurante sufre un proceso de relevo generacional. Ante la posibilidad de traspasar el negocio, un hijo de los empresarios titulares decide ser titular del negocio, manteniendo el restaurante con los mismos recursos y la misma organización que la planteada en los últimos años por sus padres. Estamos ante un caso de emprendedor empresarial que, hasta el momento, no ha innovado.

5ª. Conclusión. Una de las características de las personas emprendedoras es su orientación al cambio y, con ésta, a la innovación. Esta característica no implica que en todos los casos quien emprende innove.

 

Probablemente, quien lea estas reflexiones se vea abrumado por las dudas semánticas planteadas, aunque son del todo necesarias para no comenzar indicando al alumnado una definición inadecuada. Por esta razón, concluye este artíclo con una propuesta de delimitación conceptual que nos permita hablar con propiedad, no induciendo a la confusión de términos.

Emprendedores. Personas que se caracterizan por su iniciativa para lograr un objetivo que, habitualmente, encierra algún tipo de dificultad.

Atendiendo a la naturaleza de este objetivo, podemos clasificar a los emprendedores en las siguientes categorías:

Emprendedores Sociales. Cuando el objetivo perseguido está relacionado con un beneficio para la sociedad civil en su conjunto o para un sector de la misma.

Emprendedores Empresariales. Cuando el objetivo perseguido implica la generación de una actividad empresarial, bien creando una nueva empresa o planteando procesos de reorientación o ampliación de una empresa existente.

En otro orden, distinguimos emprendedor de intraemprendedor.

Intraemprendedores. Trabajadores de una empresa o miembros de una organización sin ánimo de lucro que se caracterizan por su iniciativa para el logro de un objetivo.

Al margen de esta clasificación, decimos que una persona tiene iniciativa emprendedora cuando plantea objetivos y establece estrategias para intentar lograr su consecución.

Cuando hablamos de creatividad, innovación o determinación nos referimos a características vinculadas al perfil emprendedor pero no a la definición de emprendedor.

Por todo ello, resulta conveniente abordar la iniciativa emprendedora como un concepto multidimensional en cualquier ciclo del sistema educativo. Por ejemplo, en la primera parte del proyecto educativo Los Retos de FER, en el material para quinto de primaria (Los Retos de FER I), consideramos a personas emprendedoras en el epígrafe “Quien emprende no es de Marte”, en donde nos acercamos a personas emprendedoras que, sin embargo, no son empresarias. Es el caso de la atleta malagueña paralímpica Carmen Herrera.

Con iniciativa emprendedora

Del mismo modo, en asignaturas como Empresa e Iniciativa Emprendedora pondremos nuestro foco en las personas que emprenden en la esfera empresarial.

El uso generalizado de las Nuevas Tecnologías de la Información y la Comunicación nos permite afirmar que el alumnado nativo digital accede a un flujo de información que multiplica las posibilidades de generaciones anteriores.

Esta mayor exposición a la información del alumnado no siempre da lugar a alumnos más informados, siendo necesario distinguir los siguientes conceptos: exposición a la información, capacidad de investigación o búsqueda de la información y capacidad de procesamiento de la información.

Es evidente, como ya hemos comentado, que la exposición a la información del alumnado es cada vez mayor, pero no resulta tan evidente que esta sobreexposición mejore su capacidad de búsqueda de información y, lo que es más importante, su capacidad crítica para el procesamiento de la información.

También afecta a la iniciativa personal del alumnado los cambios en los patrones sociales, en la estructura de los hogares y en los esquemas de educación, dando lugar a situaciones que van desde el mayor de los desamparos a ejemplos rayanos en la sobreprotección.

Sirva de aderezo la siguiente escena de la película “Amanece que no es poco”, en ella la sobreprotección raya lo patológico.

¿Autonomía personal?

¿Autonomía personal?

Los cambios constantes en el entorno, y la rapidez con la que los mismos se producen, implican un constante desafío para los equipos de orientación educativos y para las familias.

En el caso de la orientación laboral merece una especial atención la formación y orientación laboral en el caso de los ciclos de formación profesional, mientras que en el caso de la universidad los servicios universitarios de empleo trabajan en este sentido.

Del mismo modo, es importante el campo de desarrollo en esta materia que requieren y posibilitan los Programas de Cualificación e Inserción Profesional (PCPI) y la Educación Permanente. De forma aislada y adhocrática existen experiencias que merecen la atención en el desarrollo de estrategias de orientación genuinas.

En relación a las dificultades en el campo de la orientación educativa, encontramos un ejemplo peculiar en la película canadiense Leolo[1].

Pues oriénteme

Pues oriénteme

Con independencia de las dificultades en el campo de la orientación existe una dificultad manifiesta para plantear vías de inserción laboral por cuenta propia.

Esta dificultad para desarrollar la capacidad de autoempleo ha sido manifestada de forma reiterada por el profesorado con competencias en orientación laboral, manifestación realizada en el proceso de investigación que precede a este ensayo.

Trasladada la situación al entorno familiar, planteamientos como los manifestados por Federico Luppi, Eusebio Poncela, Cecilia Roth y Juan Diego Botto pueden reproducirse. Eso sí, no siempre con la brillantez del pasaje sugerido. Este planteamiento nos lleva a destacar la importancia de cuestiones elementales y de los principios éticos en el hecho de emprender.

Martín H

 


[1] En esta secuencia se reproducen planteamientos que hacen referencia a colectivos en riesgo de exclusión social, como un convencido de la necesidad de plantear políticas inclusivas invito a la comprensión de la introducción de comentarios relacionados con estos colectivos como necesidades del guion de esta película.

Los centros educativos constituyen el lugar de desarrollo de iniciativas que persiguen alcanzar objetivos diversos: educación ambiental, educación vial, coeducación, fomento de cultura emprendedora,…

Estas iniciativas, loables por su objeto, suponen un incremento notable del estrés docente al no habilitar recursos suficientes, al no adaptarlos al ciclo educativo o al no presentar un plan de formación adecuado para el profesorado encargado de su implantación.

Atendiendo a las reuniones y entrevistas mantenidas con el profesorado, éste manifiesta que los proyectos desarrollados en muchos casos constituyen intervenciones sin nexo de unión, no contando con un proceso de formación del profesorado, planteando a lo sumo una batería de instrucciones que adolecen de desarrollo. Estas instrucciones resultan en la mayoría de los casos, siempre según las manifestaciones del profesorado, recomendaciones vagas e inconexas.

Al hablar de recursos, encontramos bases de datos de los mismos que no atienden a un desarrollo sucesivo y coherente, sino que responden a una recopilación puntual y desestructurada, a veces oportunista y, en la mayoría de los casos, desafortunada. El modelo “Emprendedores”, perfecto como revista, y la ausencia de un criterio de integración curricular que permitiera dotar de transversalidad a estos proyectos, nos llevan a un abuso del uso de la píldora formativa y de las intervenciones puntuales a modo de juegos y concursos que no responden a un desarrollo sucesivo de estrategias de fomento de la cultura emprendedora.

Por este motivo, el fomento de la cultura emprendedora encuentra una respuesta coherente en propuestas individualizadas desarrolladas por profesorado de áreas diversas. Encontramos magníficos ejemplos en profesorado de áreas tan distintas como filosofía, historia, idiomas,…

Reuniones mantenidas con profesorado de distintas comunidades autónomas nos plantean la necesidad de plantear un material elaborado para el profesorado, incluyendo guías didácticas con solucionarios, recursos adicionales, propuestas de integración curricular y de programación, material para el alumnado y recursos digitales,… Sin duda, desarrollos de este tipo favorecerían el desarrollo de este tipo de iniciativas.

La Aventura de FER

Además, desde un principio se precisa una evaluación seria del desarrollo de competencias y la cobertura de objetivos alcanzados al desarrollar el proyecto educativo conforme al cual se desarrolla el fomento de la cultura emprendedora.

El proyecto educativo La Aventura de FER para quinto curso de primaria, recogido como Buena Práctica por el Ministerio de Educación, consideró primordial dotar de recursos al profesorado, circunstancia ésta que facilitó su desarrollo. Como indicara el profesorado catalán, el castellano manchego y el andaluz se requerían instrucciones precisas, flexibilidad en la aplicación de los recursos y evitar estrés en la aplicación de los mismos.

En la jornada de conclusión en la población cordobesa de Fuenteovejuna el profesorado indicó que el material integraba las diferentes competencias de forma original, resultando de tal amenidad que sería interesante el desarrollo de materiales para cursos posteriores. Sin duda, esta experiencia resultó un excepcional test de producto.

 

Para comprender esta hipótesis resulta recomendable hacer una revisión, no necesariamente profunda, de los manuales que empleamos en el ámbito de la enseñanza secundaria y en el ámbito de la enseñanza universitaria para explicar todas las materias relacionadas con el mundo empresarial. También, en las estrategias y tácticas que se emplean en relación a la orientación laboral (FOL).

En estos manuales aparece reflejada una realidad empresarial que poco tiene que ver con el tejido empresarial específico de cada territorio. ¿Por qué?

Según mi criterio, por la reproducción de esquemas excesivamente sesgados, en los que la utilidad se reduce al beneficio empresarial (habitualmente mal explicado) y en el que no se internalizan otros beneficios como el grado de realización personal, el control del riesgo, la autonomía en la toma de decisiones,…

Esta reproducción se centra en esquemas de pensamiento neoclásicos en los que el análisis marginal, la escala y la producción resultan protagonistas. Según estos esquemas la empresa ha de perseguir única y exclusivamente la maximización del beneficio, limitando su responsabilidad social al cumplimiento de la legislación vigente. Según estos planteamientos, haciendo uso de las manifestaciones de sus precursores,  se ha de atender a la máxima “el negocio es el negocio”. Estos planteamientos, radicalizados en la década de los setenta y los ochenta, han sesgado negativamente la visión del mundo de la empresa desde distintas esferas, entre las cuales se encuentra el sistema educativo.

No se trata de demonizar el objetivo de máximo beneficio sino de plantear que el concepto de éxito de quien emprende puede concretarse en otros objetivos.

El desarrollo de una vocación, la aplicación de unos conocimientos, el autoempleo, la búsqueda de un negocio compatible con un proyecto vital o el control directo del riesgo constituyen conceptos de éxito.

Son muchos los empresarios y las empresarias que hacen de su ocio un negocio y que sienten pasión por lo que hacen. Tras dos años de trabajo contrastando esta hipótesis, sigo sin encontrar otro ejemplo que lo evoque con la cadencia y la belleza del personaje Vianne Rocher, interpretado por Juliette Binoche en la película Chocolat.

 

Chocolat

Además, el contemplar el concepto de éxito empresarial de una forma diversa permitirá un mayor acercamiento al fomento de la cultura emprendedora por parte de aquellos miembros de la comunidad educativa que presentan algún tipo de animadversión hacia la iniciativa empresarial.

En cualquier ámbito, la crítica sin argumentos da lugar a la banalización desmesurada y a la reducción simplista. Por este motivo, es necesario ofrecer argumentos que permitan superar ideas preconcebidas, mejorando con ello la preformación del profesorado y del alumnado.

Del mismo modo, una reproducción sistemática de un concepto, a pesar de no ser acertada, lleva al fatal convencimiento del mensaje transmitido.

En definitiva, se reproduce en el ámbito empresarial el binomio conocimiento-tolerancia, según el cual el conocimiento nos hace ser más tolerantes. También es necesario exigir la tolerancia en relación a las diferentes opciones empresariales.

En esta línea, resulta fundamental fomentar la búsqueda del “elemento”, esa pasión, esa actividad que nos llena de satisfacción y por la que perseveramos con una evidente orientación al logro. Con independencia de la fórmula elegida para su desarrollo: participando en una asociación, trabajando por cuenta ajena, trabajando por cuenta propia,…

En este punto el papel del profesorado es fundamental, como mentor, como guía, como persona que facilita y alimenta el desarrollo del elemento. En un proceso que recupera elementos socráticos. El cine evoca esta circunstancia en múltiples ocasiones, un buen ejemplo es la cinta británica Billy Elliot (S. Daldry, 2000).
Billy Elliot
El elemento es un concepto básico, como todos los conceptos esenciales, desarrollado por Sir Ken Robinson y que representa una vuelta a paradigmas que permitieron grandes procesos de transformación: Renacimiento, Ilustración, Revoluciones Industriales,…


La reproducción sistemática de programas de fomento de la cultura emprendedora con un mismo esquema puede invitar a la autocomplacencia, además de perder una magnífica oportunidad para llevar a las aulas contenidos más elaborados, para ofrecer una mayor diversidad de recursos y dinámicas, para promover un contacto con personas emprendedoras de una mayor calidad, consiguiendo con ello una mayor implicación del profesorado.

Como miembro del sistema educativo y como investigador, percibo una excesiva focalización en el alarde; a la que se une la consideración, en ocasiones, como práctica extraordinaria de lo que, en el caso de un gran porcentaje del profesorado, resulta práctica ordinaria en su proceder docente.