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Acaba el curso 2013-2014 en la Universidad de Almería y, con él, el placer de impartir clase a casi doscientos alumnos y alumnas que terminan su grado e intentan buscar su sitio en un entorno que se muestra hostil.
Tras calificar al alumnado, llevo unos días pensando en cómo despedirme y no sé por qué fuerza del destino me sobreviene de forma constante la imagen de una ventana.

Una tarde de verano en un lugar de la Sierra de Los Filabres

Una tarde de verano en un lugar de la Sierra de Los Filabres

Pudiera sobrevenir por “La ventana indiscreta” de Hitchkock y James Stewart, evocando el intento de mantener la atención del alumnado, intentando imprimir la suficiente fuerza narrativa a mis clases para mantener su atención durante las dos horas efectivas de clase.
Pudiera sobrevenir porque como a León Felipe en su poema “!Qué lastima!” un vistazo por la ventana pudiera bastarnos para sentir todo el ritmo de la vida.
Pudiera sobrevenir por mi querencia por las nubes y el espectáculo que al atardecer me ofrece día tras día la particular ventana que me brinda mi espacio de trabajo
Pudiera sobrevenir por esa muchacha de otro tiempo que mira por la ventana de Dalí a ese mar que parece en calma.

Detalle de "Mujer mirando por la ventana", obra de Dalí

Detalle de “Mujer mirando por la ventana”, obra de Dalí

Probablemente se deba a mi continua invitación a la necesidad de mirar por la ventana como el mejor aprendizaje, comprendiendo nuestro entorno y lo que a nuestro alrededor acontece.
También pudiera ser un pretexto para introducir la “inutile finestra” que cantara y canta Caetano Veloso en su oda al cineasta Michelangelo Antonioni.

Sin duda es una evocación de mi deseo de que encontréis ese elemento del que tanto hemos tratado en clase y de mi agradecimiento por ser partícipes del placer que es para quien esto escribe impartir clase.
Sinceramente, os deseo lo mejor
P.D.: Sabedor de vuestra avidez de conocimiento, proporciono los hipervínculos a los recursos citados. A esta altura no vamos a perder las buenas costumbres

Esta semana un profesor de Universidad me planteaba la posibilidad de generar un debate en una asignatura relacionada con la creación de empresas y dirigida a alumnado de último curso. Literalmente me solicitaba algún ensayo que considerara oportuno para generar un debate interesante entre potenciales emprendedores. Agradecido por la confianza, recojo el envite y me dispongo a titularlo:

 ¿Qué quieres ser de mayor? De convicciones, de convenciones y de vocaciones.

Desde el año 1995 vengo trabajando en el apoyo a personas emprendedoras, formando y asistiendo, escuchando y aprendiendo. Cuando afronto en la Universidad como docente la asignatura Creación de empresas me encuentro una propuesta de contenidos que hacen referencia a los trámites de constitución, a las figuras jurídicas  y a unos encorsetados planes de negocio. Fue en aquel momento cuando planteé trasladar mi experiencia acumulada, formando y aprendiendo con personas emprendedoras, al ámbito universitario.

Aprovechando la libertad de cátedra recompuse a mi antojo, que no capricho o conveniencia, el temario. Concedí mucha importancia al alumbramiento, a cómo llegar a la idea gracias a una lectura proactiva del entorno y a la creatividad de las personas que protagonizan esa búsqueda: las personas emprendedoras. En la literatura sobre cultura emprendedora la referencia a esta fase de alumbramiento en la mayoría de las ocasiones o no existe o es testimonial.

A continuación, concretada la idea de negocio procedíamos a la maduración de la oportunidad, para lo cual  he hecho uso de aplicaciones creadas para tal efecto. A pesar de ello, sigo considerando que esta fase está supeditada a la fase de alumbramiento.

En estos últimos años, sumo convencido al alumbramiento la motivación, la búsqueda del elemento del que nos habla Sir Ken Robinson.

El desempleo estructural actual, las dificultades de inserción de la población juvenil pueden ser consecuencia de la falta de atención a la vocación, al gusto por lo que se hace,…

Ya en 2004 el catedrático de Psicología Evolutiva y de la Educación de la Universitat de Valencia Francisco Rivas, en su libro Asesoramiento vocacional: teoría, práctica e instrumentación  abordaba los influjos vocacionales. Los resultados eran reveladores: el 30 % escoge la carrera por criterios sociales (prestigio social, salidas profesionales,…), el 17 % por conductas vocacionales y un 8 % por oportunidad.  La indefinición del 45 % restante y el bajo valor de las vocaciones llevan al profesor Rivas a calificar como deficiente la autonomía de decisión del alumnado.

Las tesis de Francisco Rivas casa con los planteamientos de Sir Ken Robinson y la imperiosa necesidad de favorecer en el sistema educativo la búsqueda del elemento.

Atendiendo a la demanda que motiva este post aconsejaría al profesor que el alumnado visionara el número 89 del espacio de la televisión pública estatal REDES. Atendiendo a las explicaciones de Sir Ken Robinson comprenderíamos el componente motivacional que debe asociarse a cada iniciativa emprendedora.

elementoSenderos de Mujer

¿Cómo se observa la importancia de este elemento en iniciativas emprendedoras concretas? Cuando hace un año participé en un trabajo de consultoría para hacer visibles iniciativas emprendedoras de mujeres de la Comarca de Guadix, conforme a encargo del Grupo de Desarrollo Rural de la Comarca de Guadix, me propuse destacar sus actitudes. Para ello mantuve entrevistas con mujeres empresarias que fueron recogidas en vídeo. Aconsejaría, continuando con el traslado al aula de mi propuesta, el visionado de este pasaje del documental Senderos de Mujer por parte del alumnado. ¿Dónde se refleja el elemento de Cristina Avilés?

Para concluir, solicitaría que el alumnado respondiera a la siguiente pregunta: ¿Qué quieres ser de mayor?

Sin atender a esta respuesta es difícil abordar cualquier iniciativa emprendedora, a pesar de que en la actualidad altas instancias aconsejen no estudiar conforme a las preferencias personales sino conforme a las necesidades actuales.

De izquierda a derecha y de arriba abajo el momento que nos toca vivir sigue mostrándonos visos Huxlerianos.

Para comprender esta hipótesis resulta recomendable hacer una revisión, no necesariamente profunda, de los manuales que empleamos en el ámbito de la enseñanza secundaria y en el ámbito de la enseñanza universitaria para explicar todas las materias relacionadas con el mundo empresarial. También, en las estrategias y tácticas que se emplean en relación a la orientación laboral (FOL).

En estos manuales aparece reflejada una realidad empresarial que poco tiene que ver con el tejido empresarial específico de cada territorio. ¿Por qué?

Según mi criterio, por la reproducción de esquemas excesivamente sesgados, en los que la utilidad se reduce al beneficio empresarial (habitualmente mal explicado) y en el que no se internalizan otros beneficios como el grado de realización personal, el control del riesgo, la autonomía en la toma de decisiones,…

Esta reproducción se centra en esquemas de pensamiento neoclásicos en los que el análisis marginal, la escala y la producción resultan protagonistas. Según estos esquemas la empresa ha de perseguir única y exclusivamente la maximización del beneficio, limitando su responsabilidad social al cumplimiento de la legislación vigente. Según estos planteamientos, haciendo uso de las manifestaciones de sus precursores,  se ha de atender a la máxima “el negocio es el negocio”. Estos planteamientos, radicalizados en la década de los setenta y los ochenta, han sesgado negativamente la visión del mundo de la empresa desde distintas esferas, entre las cuales se encuentra el sistema educativo.

No se trata de demonizar el objetivo de máximo beneficio sino de plantear que el concepto de éxito de quien emprende puede concretarse en otros objetivos.

El desarrollo de una vocación, la aplicación de unos conocimientos, el autoempleo, la búsqueda de un negocio compatible con un proyecto vital o el control directo del riesgo constituyen conceptos de éxito.

Son muchos los empresarios y las empresarias que hacen de su ocio un negocio y que sienten pasión por lo que hacen. Tras dos años de trabajo contrastando esta hipótesis, sigo sin encontrar otro ejemplo que lo evoque con la cadencia y la belleza del personaje Vianne Rocher, interpretado por Juliette Binoche en la película Chocolat.

 

Chocolat

Además, el contemplar el concepto de éxito empresarial de una forma diversa permitirá un mayor acercamiento al fomento de la cultura emprendedora por parte de aquellos miembros de la comunidad educativa que presentan algún tipo de animadversión hacia la iniciativa empresarial.

En cualquier ámbito, la crítica sin argumentos da lugar a la banalización desmesurada y a la reducción simplista. Por este motivo, es necesario ofrecer argumentos que permitan superar ideas preconcebidas, mejorando con ello la preformación del profesorado y del alumnado.

Del mismo modo, una reproducción sistemática de un concepto, a pesar de no ser acertada, lleva al fatal convencimiento del mensaje transmitido.

En definitiva, se reproduce en el ámbito empresarial el binomio conocimiento-tolerancia, según el cual el conocimiento nos hace ser más tolerantes. También es necesario exigir la tolerancia en relación a las diferentes opciones empresariales.

En esta línea, resulta fundamental fomentar la búsqueda del “elemento”, esa pasión, esa actividad que nos llena de satisfacción y por la que perseveramos con una evidente orientación al logro. Con independencia de la fórmula elegida para su desarrollo: participando en una asociación, trabajando por cuenta ajena, trabajando por cuenta propia,…

En este punto el papel del profesorado es fundamental, como mentor, como guía, como persona que facilita y alimenta el desarrollo del elemento. En un proceso que recupera elementos socráticos. El cine evoca esta circunstancia en múltiples ocasiones, un buen ejemplo es la cinta británica Billy Elliot (S. Daldry, 2000).
Billy Elliot
El elemento es un concepto básico, como todos los conceptos esenciales, desarrollado por Sir Ken Robinson y que representa una vuelta a paradigmas que permitieron grandes procesos de transformación: Renacimiento, Ilustración, Revoluciones Industriales,…