Como indicara en post anterior, el enfoque ascendente implica un aumento exponencial de las posibilidades de desarrollo de cualquier proyecto en el campo de la innovación, en el desarrollo de un sistema local y, cómo no, en un entorno educativo.

En los siguientes diagramas se muestra el beneficio de apostar por un enfoque ascendente: mayor permeabilidad, incremento de las posibilidades de financiación, aprovechamiento del talento del profesorado, mayor innovación educativa, mayor exigencia de los proyectos, mayor diversidad en los planteamientos, consideración de la diversidad de los entornos educativos, menor dependencia del gabinete (no dictando y sí autorizando).

La apuesta por un sistema ascendente conllevaría una menor concentración financiera, evitando con ello el posicionamiento de lobbies o grupos de presión que busquen esta línea de actuación como fórmula de financiación de sus estructuras.

Tabla descendente

tabla descendentebuena

En definitiva, un sistema ascendente liga con conceptos universales como democracia participativa, desarrollo de naturaleza endógena, empoderamiento docente, transparencia,…

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